¿Qué ocurrirá con las plataformas de redes sociales en 2021?

enero 26, 2021
redes sociales 2021

No, este no es el típico post de “tendencias en redes sociales para 2021”: de esos ya circulan varios cientos en Internet y probablemente habrás leído unos cuantos, así que, ¿para qué repetir? Por cierto, yo también escribí uno “de ese tipo” en marzo 2018 en el que te adelantaba tendencias en redes sociales que últimamente han dado mucho de qué hablar, entre ellas la batalla por las noticias falsas (fake news y desinformación han sido dos de los términos más repetidos en 2020) o el protagonismo del vídeo en directo (LinkedIn ha sido la última red social en sumarse, también en 2020). 

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No, este artículo no va de tendencias en social media marketing, sino de qué podemos esperar que suceda con las plataformas de redes sociales en 2021, cómo evolucionará el ecosistema y qué factores pueden inclinar la balanza a favor o en contra de algunas de ellas.

Vayamos por partes.

¿Desaparecerá alguna red social?

Por supuesto, todos los años muere alguna: en 2015 Facebook cerró Frienfeed, que había comprado en 2009; en 2016 cerraron Tuenti, la red social para adolescentes propiedad de Telefónica, y Picasa, el servicio de fotos de Google; en 2017 echó el cerrojo Vine, la red de microvídeos de Twitter; en 2018 cesó definitivamente Friendster, tras una pausa de tres años; en abril de 2019 desapareció Google+, la que en su lanzamiento Google había anunciado como “red social definitiva”, y en 2020 sucumbió Shoelace (¿llegaste a conocerla?), la hasta ahora última incursión de Google en redes sociales.

¿Y en 2021?

Le ha llegado el turno a Periscope: dejará de funcionar en marzo de 2021, justo seis años después de que Twitter la comprara.

La que en 2015 se alzó como app social por excelencia para retransmitir vídeos en directo con el móvil comenzó a perder relevancia para Twitter cuando en diciembre de 2016 lanzó su propia funcionalidad, Twitter Live, para retransmitir en directo, sin necesidad de una app externa. La migración de usuarios que Periscope ha sufrido desde entonces no compensa ya el coste de mantenimiento de la app, y Twitter ha anunciado que termina con ella.

Bye-bye, Periscope.

¿Qué redes sociales podrían ganar relevancia en 2021?

Diríase que 2020 ha sido el año en el que “el gran público” conoció TikTok, ya fuera porque superó los 800 millones de usuarios, porque Donald Trump amenazó con prohibirla en EEUU o por las polémicas en torno a los contenidos que los menores ven, consumen y generan en esta red social.

¿Logrará en 2021 alguna red social ese protagonismo?

Puede ser. Entre las candidatas a “red social sorpresa” de 2021 está Twitch, la plataforma de streaming (los vídeos en directo, de nuevo ganando pulso) propiedad de Amazon.

Inicialmente enfocado a retransmisión de deportes electrónicos (eSports) y videojuegos, en los últimos meses se han producido dos fenómenos simultáneos: ha aumentado la variedad de contenidos y creadores, y se han multiplicado las audiencias.

En Twitch ya no hay solo gamers: ahí están también el canal de música de Jaime Altozano, el de divulgación educativa de Entre Profes, el de lengua y literatura de Cristian Olivé o el de arquitectura de AlejandroCsome.

Y al mismo tiempo, algunos streamers están batiendo récords de audiencias: en Nochevieja Ibai Llanos sumó más de medio millón de espectadores en su directo con las campanadas de fin de año (superando a varias cadenas de televisión, como Cuatro, La Sexta y autonómicas) y el 11 de enero de este año David Cánonas, más conocido como TheGrefg, batió el récord absoluto de Twitch al aglutinar más de 2,5 millones de espectadores en la presentación de su propio personaje de Fortnite.

Twitch ha arrancado así 2021 compitiendo no solo con YouTube (su “enemigo” natural) sino también con el prime time de las cadenas de televisión y otras plataformas de contenidos audiovisuales como Netflix. Habrá que vigilar hasta dónde llega.

Con todo, Twitch no es la única que está dando que hablar en estos inicios de 2021.

En pleno auge está también Club House, nueva red social de audio lanzada en julio de 2020 que parece dispuesta a aprovechar el auge de los podcasts. De momento la aplicación solo está disponible para iOs (es decir, iPhone), aunque ya está preparando versión para Android, y solo se accede por invitación, lo que alimenta las ansias por formar parte de ese “club exclusivo” y está disparando su notoriedad.

En diciembre de 2020 contaba con apenas 600.000 usuarios, pero ese mismo mes logró un millón de descargas, según datos de SensorTowter, y en enero se ha desatado la “caza y captura” de una invitación para entrar. Puede que todo responda a una agresiva campaña de marketing, o puede que el fenómeno perdure, todo está por ver.

Más interesante es la evolución de Discord, que a mediados de 2020 superó los 100 millones de usuarios activos mensuales y planea alcanzar los 150 millones en 2021.

Hay quien ha comparado Discord con un “Skype para gamers”, aunque en los últimos meses ha dado un giro a su estrategia, para presentarse como “Tu lugar para hablar” de cualquier temática, no solo videojuegos. Es previsible que a lo largo de 2021 cobren relevancia las apps que faciliten las charlas y conversaciones grupales más allá de WhatsApp (de ello hablaremos más adelante), lo que podría dar nuevas alas a Discord.

¿Qué red social podría verse amenazada?

Facebook apunta maneras. Y no porque arrastra la pérdida de reputación generada en 2018 por el escándalo de Cambridge Analytica, que además le costó a la plataforma una multa de 5.000 millones de dólares. Tampoco porque haya tenido que replantear, reconducir y renombrar su proyecto de criptomoneda Libra, que anunció a bombo y platillo en 2019. Ni porque en 2020 se hayan intensificado las acusaciones de albergar sin atajar los delitos de odio, teorías conspiranoicas, desinformación y publicaciones fraudulentas sobre la pandemia.

Sino porque a finales del año pasado, en diciembre de 2020, la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC, por sus siglas en inglés) y un grupo de fiscales de 48 de los 50 Estados del país presentaron una demanda contra Facebook para reducir el tamaño de la empresa y su posición de mercado, y reclamar que se divida y venda Instagram y WhatsApp.

Culmina así una investigación a la que durante año y medio ha estado sometida Facebook en su propio país, Estados Unidos, ante la sospecha de que las compras de Instagram en 2012 (por mil millones de dólares) y de WhatsApp en 2014 (21.800 millones) tuvieron como objetivo final eliminar a la competencia y afianzar el monopolio de Facebook. Eso supone la violación de las leyes antimonopolio de Estados Unidos. Y ahora reclaman a Facebook, en su propia casa, que deshaga su imperio.

No será algo inmediato, desde luego: la batalla legal se prevé larga y ardua. No solo porque Mark Zuckerberg ya ha dicho que no hay nada ilegal en su negociado (como era de esperar, por otra parte), sino porque además, los pasos que está tomando el Grupo Facebook avanzan precisamente en la dirección contraria: una mayor integración de las herramientas y servicios entre Facebook e Instagram (ahí está el lanzamiento del nuevo Facebook Business Suite), y también con WhatsApp (véase el siguiente epígrafe del post).

Pero la demanda ha abierto la veda. Y a Facebook se les están acumulando las piedras en el camino.

La gestión de los datos personales, ¿impactará en la estrategia de las redes sociales?

Sin duda. Ya le ha ocurrido a Facebook, con su pretensión de cambiar la política de privacidad de WhatsApp para obligar a sus usuarios a compartir sus datos con Facebook.

A principios de enero de 2021 los usuarios de WhatsApp comenzaron a recibir notificaciones en el cambio de la política de privacidad que debían aceptar si querían seguir utilizando la app de mensajería después del 8 de febrero; ante el rechazo generalizado y el riesgo de fuga de clientes, WhatsApp se vio obligada a anunciar que pospone la entrada en vigor de estas nuevas condiciones hasta el 15 de mayo.

Y habrá que ver si finalmente las cambia.

Incluso en la Unión Europea, donde el cambio de política de privacidad no incluía la integración de datos con Facebook, muchos usuarios han alzado sus voces contra lo que consideran gestión arbitraria de sus datos personales. En todo el mundo, durante los días que duró el proceso de notificación se disparó la descarga de apps de mensajería como Signal y Telegram, en una huida masiva de usuarios en busca de nuevas alternativas. En solo 72 horas, Telegram ganó 25 millones de miembros.

A las personas ya no nos da igual cómo se gestionen nuestros datos personales. Cada vez nos importa más y hay mayor concienciación. Y eso puede afectar o incluso truncar las estrategias de algunas plataformas.  

¿Aumentará la regulación y la legislación sobre las compañías de redes sociales?

Por supuesto, así está siendo.

El 15 de diciembre de 2020 la Comisión Europea presentó dos nuevas iniciativas legislativas, destinadas a “crear un espacio digital más seguro y abierto, con los valores europeos en su centro”: el Reglamento de Servicios Digital o Digital Service Act (DSA) y el Reglamento de Mercados Digitales o Digital Markets Act (DMA).

La DSA es una regulación destinada a los gigantes tecnológicos, incluidas plataformas de comercio electrónico, redes sociales, tiendas de aplicaciones o plataformas online de viajes y alojamiento. La DMA está dirigida a empresas que actúan como “guardianes de acceso” (gatekeepers, en inglés), es decir las tecnológicas que, en palabras de la Comisión, “tienen el poder de actuar como creadores de normas privados y convertirse en cuellos de botella entre las empresas y los consumidores”.

El objetivo es, según la Comisión Europea, “crear un espacio digital más seguro, en el que se protejan los derechos fundamentales de todos los usuarios de servicios digitales, y establecer condiciones de competencia equitativas para fomentar la innovación, el crecimiento y la competitividad, tanto en el mercado único europeo como a escala mundial”. En definitiva, poner coto a la actividad de las grandes tecnológicas, entre ellas las plataformas de redes sociales.

Al mismo tiempo, se ha avivado también el debate sobre hasta qué punto las compañías tecnológicas y las redes sociales pueden eliminar contenidos, vetar usuarios o expulsar aplicaciones del ecosistema digital, o si debe ser un juez quien establezca esas medidas.

Sucedió con el veto que Facebook y Twitter impusieron a Donald Trump tras el asalto al Capitolio del 6 de enero (que el propio Trump alentó a través de sus perfiles en estas redes sociales, alegando “robo electoral”), y el cierre de Parler (la red social por excelencia de conspiranoicos y trampistas), tras la suspensión del servidor de Amazon y la eliminación de la app que Apple y Google ejercieron, respectivamente, en App Store y Google Play.

Y aunque no guarda relación con lo anterior, recordemos que en España entró también en vigor el 1 de enero de 2021 el nuevo “Código de conducta de uso de influencers en publicidad”: aunque su relevancia es infinitamente menor, no deja de ser una regulación más.

Y tú, ¿qué opinas? ¿Cuál de estas cuestiones será más relevante en 2021?

Foto de portada: Freepik

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