Jóvenes y tecnología: entre lo físico y lo digital, la realidad ‘figital’

mayo 28, 2024
Jovenes y tecnología

En los últimos tiempos, el debate en torno al uso que menores y adolescentes hacen de la tecnología se ha polarizado de manera exponencial. Surgen informes, estudios, que alertan sobre la adicción que redes sociales y móviles están generando, que les acusan de provocar depresión y ansiedad y poco menos que  aniquilar su desarrollo cognitivo. Estudios, en la mayoría de los casos, con escasa o nula evidencia científica, o inconexa, que propugnan una narrativa y un discurso criminalizador.

Por eso creo que resulta tan útil, y sobre todo necesario, estudios como “Mi realidad conectada. Sí, también soy digital» elaborado por la Fundación Cibervoluntarios.

Como sabes, no es ni mucho menos la primera vez que hablo sobre el uso de tecnología entre los menores: en este blog he escrito sobre cómo consume, crea y juega online la juventud española, cómo utilizan internet y las redes sociales los adolescentes, y también sobre tópicos sobre redes sociales y niños y niñas. Y en mi libro “Redes sociales y menores. Guía práctica” tienes mucha más información.

Entonces, ¿qué es lo diferencial en este estudio de Cibervoluntarios?

El informe investiga la relación de los jóvenes con la tecnología, a partir de focus group y encuestas a casi 2.200 españoles entre 14 y 19 años. Aborda el uso de las tecnologías desde la perspectiva cultural y destierra la visión “adultocentrista”, que considera la tecnología como meras herramientas pasivas.

Como señala el estudio: “Quizás no sea tanto cuestión de considerar la cultura digital de la juventud, sino la forma en la que la juventud se construye hoy en día y el lugar que ocupa lo digital en su cotidianidad, en su sistema de valores, en su sistema de significado que conforma su realidad, su forma de interactuar y de estar en este mundo. Un mundo colindante con otras culturas basadas en otros códigos y otros sistemas de significados, ni más ni menos valiosos, sino diferentes”.

He aquí algunas conclusiones sobre las que reflexionar.

Ni físico ni digital: figital

No cabe hablar del “mundo físico” como oposición al “mundo digital”. Entre los jóvenes de 14 y 19 años, la separación entre los espacios digitales y físicos se desvanece: el móvil es un espacio de vivencia y cultura, con sus propios códigos y significados. Que hay que entender, pero no desde la visión del adulto, sino intentando entender a los jóvenes.

Para ellos, la realidad no es ni digital, ni física: es una, y está conectada. Es una realidad “figital”. Y para existir en el entorno físico, necesitan hacerlo también en el digital.

Diferentes códigos de conducta, pero igual de válidos

En la realidad figital, el móvil deja de ser una herramienta y se convierte en un espacio de vivencia. Un espacio en el que no cabe aplicar los mismos códigos que son referencia para los adultos.

Así por ejemplo, para los adultos, Instagram es una ventana para la privacidad hecha pública; pero para los jóvenes, Instagram es un cortafuegos, una primera toma de contacto controlada: se comparte antes que el Whatsapp porque consideran que para dar el número de WhatsApp, se requiere mayor confianza.

Lo digital no tiene menos legitimidad

La tecnología permite a los jóvenes realizar múltiples actividades y socializar con diferentes personas de distintos entornos y por distintos canales. Ahora, televisión, radio, música y lectura se concentran en el móvil.

Sin embargo, los adultos tendemos a menospreciar estas actividades si no se desarrollan en el mundo físico: no es lo mismo ver un documental en YouTube que uno de televisión, se le resta legitimidad. Pero escuchar música, fotografiar, informarse, relacionarse, jugar individualmente o colectivamente, debatir, leer… son actividades que se pueden realizar físicamente, digitalmente o “figitalmente”…

La juventud sí se sabe autorregular

Existe el prejuicio de que la juventud no se sabe regular la tecnología: ni tiempo de uso, ni seguidores ni los contenidos que consultan. Pero el informe es tajante: “Esta cuestión resulta ser casi un mito”.

Porque resulta que sí: la juventud es capaz de autorregularse, de ajustar sus hábitos digitales, de imponerse límites.

Prohibir la tecnología no es solución

El informe plantea que prohibir la tecnología a los jóvenes no es una solución.. En lugar de imponer restricciones rígidas, sugiere adoptar una visión más equilibrada y productiva, fomentando un uso responsable y consciente. El reto es acompañarles en la identificación y relación entre los diferentes espacios: aprendizaje, ocio, relaciones, música, etc.

Y, ¿qué queréis que os diga?

Estoy de acuerdo.

Foto de portada: Creada por María Lázaro con Midjourney

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