Tecnología: ¿aliada o enemiga? Una conversación en torno a #Anestesiados

noviembre 8, 2021
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“Estamos pagando un precio extremadamente elevado -que solemos subestimar seriamente- en relación con los beneficios obtenidos y esperados de la tecnología, siendo estos inciertos y a menudo mal orientados. A menudo resulta complejo restringir la aplicación de determinadas tecnologías a fines benéficos”. Quien así habla (o más bien: escribe) es Diego Hidalgo Demeusois, autor del libro “Anestesiados. La humanidad bajo el imperio de la tecnología”, con quien conversé recientemente en el evento “Tecnología: ¿aliada o enemiga?” organizado por esGlobal con motivo de la presentación del libro.

Durante el encuentro pusimos sobre la mesa cuestiones como:

  • ¿En qué medida somos realmente vulnerables ante un fallo tecnológico?
  • ¿Desaprendemos más que aprendemos por culpa de la tecnología? ¿Cómo reequilibrar esa relación?
  • Los algoritmos, la inteligencia artificial, el big data, ¿nos ayudan en la toma de decisiones o a manipulan nuestra voluntad?
  • ¿Es la vigilancia digital un nuevo modelo económico? Y si es así, ¿cómo ponerle coto?
  • ¿Cómo diferenciar lo verdadero de lo falso en este entorno digital?
  • ¿Hasta qué punto las grandes plataformas tecnológicas ejercen influencia sobre la economía, la política, la sociedad y nuestras vidas… y cómo contrarrestar este poder?

“Anestesiados” es un libro abiertamente tecnocrítico, aunque no tecnófobo. Hidalgo Demeusois defiende la necesidad de reflexionar sobre cómo ha modificado la tecnología nuestra forma de pensar, tomar decisiones y relacionarnos, hasta ser cada vez más invasiva y autónoma. Entre sus planteamientos cabe citar estos seis:

1. La economía de la atención

“Si se recurre a menudo al concepto de “economía de la atención” es porque numerosas empresas del ámbito digital tienen un modelo de negocio en el que los ingresos dependen directamente del tiempo que los usuarios dedican a su aplicación, dado que genera datos e ingresos en publicidad. Hoy en día el objetivo fundamental es maximizar el tiempo de consumo. De ahí que las empresas intenten crear una relación de dependencia, ya que compiten entre sí por la atención del usuario”.

2. Recuperar el botón off

“Salvar el botón off no supone un ataque al botón on. Se trata de subrayar la vulnerabilidad del ser humano cuando resulta difícil limitar el alcance de lo digital. La cultura digital pretende evitar cualquier momento que parezca improductivo y nos incita a atender las solicitudes constantes del aparato que siempre llevamos encima”.

3. La tecnología ha modificado los comportamientos y estructuras sociales

Las tecnologías digitales influyen ya en nosotros y nuestra relación con los demás. Nos fijaremos en cinco tendencias de la actualidad que consideramos especialmente indicadas para entender cómo nos configuran como individuos y como sociedad: (1) la tendencia a la supresión de nuestra vida interior y la modificación de nuestro modo de pensar; (2) la externalización de algunas de nuestras facultades a las máquinas y el proceso de desaprendizaje que supone; (3) la dificultad creciente para sentir satisfacción en un entorno que nos habitúa a la inmediatez; (4) la intensificación de la presión social y (5) el debilitamiento del vínculo social y instituciones que estructuran nuestra vida en común”.

4. La limitación de la libertad

“Se observa una aparente contradicción del liberalismo: si deseamos crear un entorno que maximice nuestras libertades, parece primordial poner límites a la libertad de crear y utilizar tecnologías de vocación liberticida”.

5. La superioridad de las falsedades

“Dos elementos distinguen los rumores falsos que han existido toda la vida del fenómeno actual: su velocidad de difusión y su capacidad de llegar a grandes segmentos de la población.

De media, un dato cierto tarda casi seis veces más que uno falso en llegar a 1.500 personas. Esta superioridad de las falsedades por encima de la verdad podría explicarse por su mayor grado de novedad y por su propensión a generar reacciones emocionales más viscerales. Las fake news son más capaces de suscitar esta última emoción que las noticias verídicas, porque consiguen eludir el neocórtex, la parte del cerebro que nos permite pensar racionalmente, y tocan la parte reptiliana, más primitiva”.

6. Retomar el control

“Se trata de conservar el derecho a estar desconectado: de reservarnos la posibilidad de explorar nuestro pensamiento, nuestra relación con los demás y el espíritu crítico sin intermediación de la máquina. Tratar de conocernos mejor a nosotros mismos, identificando nuestras vulnerabilidades cognitivas, constituye un primer paso para preservar un escudo crítico”.

El vídeo de la conversación

Aquí os dejo el vídeo completo de la conversación “Tecnología: ¿aliada o enemiga?” que mantuvimos Diego Hidalgo Demeusois y yo, una charla sobre tecnología en blanco y en negro, en la que exploramos los matices en gris.

Y tú, ¿qué opinas sobre estos temas?

Foto de portada: Freepik

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2 Comentarios

  • Reply Carlos Arconada junio 9, 2023 at 7:51 am

    No cabe duda de que toda innovación alberga, cuando menos, una dualidad antagonista: como un cuchillo: puede ayudar a trocear, o puede erigirse en herramienta de un delito homicida. Nada nuevo es intrínsecamente mejor, supremo respecto a lo anterior. En Medicina se decía «conoce lo nuevo, pero usa lo anterior (fármacos). Lo prudencial y esperable es conjugar lo novedoso con la tradición. De hecho, vivimos dos eras: la del papel, galaxia Gutenberg y la digital. No todo se puede tramitar telemáticamente. Muchos procedimientos requieren personarse en el organismo oficial. Una tropelía, por ejemplo, ha sido propugnar (Sra. Ayuso, siempre lenguaraz, con insulsos y peregrinas ocurrencias) la atención urgencias mediante videoconferencia. Como decían los romanos: «in praesentia», presencialmente, personándose. Somos seres que interactuamos con lenguajes extraverbales, se ha comprobado el poder de las feromonas, del tacto, del olfato, somos corporeidad, la cual se relaciona directamente con la existencia de lo corporal tomando en cuenta los aspectos físicos, motores, intelectuales, afectivos…No endiosemos las tecnologías, son instrumentos, no objeto o fin último.

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