Cómo proteger tu huella y tu identidad digital

noviembre 29, 2021
huella digital

Todos los años, alguno de mis alumnos de máster de la Universidad Complutense de Madrid o de la UNED me pregunta cómo puede borrar su huella digital. A veces es un chico, otras una chica. En ocasiones, la pregunta es cómo eliminar de un plumazo todos los tuits de su perfil personal, que ahora tiene configurado como privado pero que le gustaría volver a hacer público. Otras, cómo evitar que determinada información aparezca en los resultados de Google al teclear su nombre.

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Se asoman al abismo de la búsqueda del primer empleo, y es entonces cuando su huella y su identidad digital comienza a inquietarles. De verdad.

Antes de continuar hablando sobre cómo proteger la huella y la identidad digital, una pequeña aclaración: ambos conceptos no son equivalentes.

  • La huella digital es nuestro rastro en Internet, es decir, el conjunto de actividades, acciones, contribuciones, datos y comunicaciones digitales que dejamos en los servidores de Internet y la marca que dejamos cada vez que navegamos e interactuamos en Internet.
  • Nuestra identidad digital es la información sobre nosotros que se puede encontrar en Internet y que compone la imagen que proyectamos y que los demás tienen sobre nosotros: afecta positivamente o negativamente a nuestra percepción y a nuestra reputación online.

Hace ya varios años expliqué en este post cómo saber qué datos tiene Google de ti, y controlarlos. Vamos ahora varios pasos más allá, con 14 consejos para proteger tu huella y tu identidad digital

1. Gestiona las cookies del navegador

Aunque parezca una obviedad, conviene recordar que no estamos obligados a aceptar las cookies de una web. A lo que sí están obligadas todas las webs, desde la entrada en vigor del Reglamento General de Protección de Datos, es a preguntarnos si las aceptamos.

Las cookies se pueden deshabilitar, eliminar, bloquear y administrar. Todos los navegadores permiten gestionarlas: en los respectivos centros de asistencia de Google Chrome, Mozilla Firefox y Safari explican el procedimiento.

2. Activa el modo de navegación privada

Activando el modo de navegación privada se evita que el navegador guarde información sobre las páginas web que se visitan, las búsquedas que se realizan o las contraseñas que introducimos al navegar. Aunque no nos confundamos: esto no equivale a ser invisible ni anónimo en Internet. Se activa abriendo nueva ventana de incógnito en Google Chrome, o nueva ventana privada en Mozilla Firefox y en Safari.

Otra opción (que no es equivalente) es utilizar buscadores alternativos a Google, como DuckDuckGo, que asegura que no guarda el historial de navegación de sus usuarios y que no recopila información cuando realizas búsquedas en Internet. Tampoco almacena la IP de los usuarios ni comparte los datos sobre tus búsquedas con las páginas web que visitas.

3. Lee las políticas de privacidad

Según un estudio de la Universidad de Carnegie Mellon, una persona promedio tendría que dedicar 76 días para leer todas las políticas de privacidad y avisos de privacidad con las que nos encontramos en un año. Es tedioso y a veces podría considerarse una pérdida de tiempo.

Pero es la forma de saber qué información sobre uno mismo recopila cada web, servicio online y plataforma tecnológica. Aunque solo sea para saber adónde va a parar la información y qué ocurrirá con ella. Aunque solo sea para aprender a reclamar los datos personales y borrarlos.

4. Protege las contraseñas con gestores

Las contraseñas son importantes, al menos, todavía. Hay quien vaticina el fin próximo de las contraseñas tradicionales de letras y números y preconiza que en breve serán sustituidas totalmente por certificados efímeros (One Time Password, en inglés) y tecnologías biométricas, más seguras por su carácter único, personal e intransferible, como la huella dactilar o el reconocimiento facial que teléfonos móviles y ordenadores portátiles incluyen ya.

Puede ser, pero mientras llega la solución definitiva, habrá que seguir echando mano de las contraseñas. Para almacenar de forma segura esta información, se puede recurrir a gestores como LastPass, Password Boss, Keeweb y Dashlane.

En cualquier caso, recuerda que no se debe utilizar la misma contraseña en todos los servicios online, y que lo ideal es que tenga una longitud mínima de ocho caracteres y que combine letras mayúsculas, minúsculas, número y algún símbolo, para que sea robusta y difícil de adivinar.

5. Activa la verificación en dos pasos

Sobre todo, en tus perfiles en redes sociales y servicios online. De esa forma, si alguien intenta acceder de forma fraudulenta a tu cuenta, o a través de un dispositivo que no está registrado como el habitual, te llegará un mensaje al móvil o al correo electrónico con un código para validar el acceso.

6. Cuidado con las WiFis públicas

Son gratis, pero no sabemos quién las administra o qué medidas de seguridad aplican. Pueden ser una fuente de entrada de virus y es una vía para robarnos los datos que transmitimos durante la conexión, como contraseñas, datos bancarios o cualquier otra información. En la Oficina de Seguridad del Internauta te enseñan cómo protegerte al utilizar WiFis públicas.

7. Cuida lo que publicas y compartes en redes sociales

“En la sociedad del siglo XXI, la llamada sociedad del espectáculo, es cada vez más importante ser visto. Una persona existe en tanto la gente nos ve y sabe lo que hacemos. Por ello, una parte de la vida en Internet consiste en mantener al día nuestra imagen en las redes sociales. Ahora nos construimos en torno de la imagen, el estilo, el performance. Si nadie nos ve, corremos el riesgo de no existir», reflexiona la antropóloga Paula Sibilia en su libro “La intimidad como espectáculo”, en el que incide en la exhibición de la intimidad como tendencia predominante y en cómo las redes sociales han impuesto una lógica de mostrarse de manera impúdica, paradójicamente como una manera de reforzar la propia individualidad. 

La exposición personal se dispara en redes sociales porque no se percibe como tal. Especialmente entre los más jóvenes: un estudio de la compañía de ciberseguridad Kaspersky refleja que un 61% de adolescentes y jóvenes de entre 16 y 24 años vuelcan sus datos personales en redes sociales e Internet, sin saber realmente qué contenido puede ser utilizado en el futuro ni qué implicaciones llegará a tener en el resto de su vida.

Pero también sucede (¿para qué negarlo?) entre los adultos.

No se trata de autocensurarnos, sino de pensar dos veces por qué y para qué publicamos y compartimos un contenido en redes sociales, hasta dónde estamos dispuestos a que llegue sin que nos importe y qué aporta esa publicación.

En los últimos años hemos visto también cómo múltiples personas deciden borrar sus perfiles o contenidos cuando cobran visibilidad pública (o se convierten en personajes), por temor a qué consecuencias puede tener aquello que afirmaron años atrás. Sin negar el derecho a la evolución personal y a que el pasado no sea un lastre… ¿qué necesidad hay de exponerse constantemente?

8. Descarga tu historial en redes sociales (para conocerlo)

En la mayoría de las redes sociales es relativamente sencillo averiguar qué datos almacenan de cada uno de nosotros: revisarlo de vez en cuando equivale casi a un desnudo personal. Es interesante descargar de vez en cuando el historial, para ser conscientes de en qué consiste. Puedes hacerlo de esta forma:

  • WhatsApp. Tienes la opción de descargar y almacenar el historial en Google Drive (Android) o iCloud (iOs).
  • Instagram. Envía por correo electrónico toda la información en: www.instagram.com/download/request.
  • Facebook. En Configuración > Tu información de Facebook, generas una copia de todas las publicaciones, fotos, comentarios, reacciones, amigos, historias, mensajes, etcétera de tu perfil.
  • Twitter. En Configuración > Cuenta > Tus datos de Twitter > Descarga tus datos de Twitter.
  • TikTok. En Perfil > Privacidad > Personalización y datos > Descargar tus datos > Solicitar datos.

9. Si quieres eliminar tu perfil en redes sociales

En “Diez razones para borrar tus redes sociales de inmediato”, el pionero de Internet Jason Lanier esgrime un decálogo explícito y persuasivo (y en cierto modo, panfletario) para abandonar la actividad en redes sociales. Pero eliminando antes los perfiles que en ellos se haya abierto.

Porque sí: claro que se pueden borrar las cuentas personales de cada red social. Y no, no basta para eso con eliminar la aplicación del teléfono móvil. Y no, tampoco garantiza que lo que un día se publicó desaparezca: no tanto porque la plataforma vaya a seguir almacenándolo, sino porque cualquiera pudo antes sacar pantallazo y archivarlo.

Aunque es cierto que algunas plataformas no lo ponen demasiado fácil. Las hay que ofrecen desactivar o inhabilitar la cuenta como primera opción, sin que se llegue a eliminar. O que no las borran inmediatamente una vez ejecutada la orden, por si el usuario cambia de opinión. O que obligan a contestar varias preguntas («¿por qué, por qué, por qué?») antes de acceder a la supresión. Si se desea conservar el contenido publicado, habrá que descargarlo con antelación.

Vayamos una a una.

  • Eliminar la cuenta de Instagram. Para empezar, esta opción no está disponible desde la aplicación móvil, solo desde la web. Incluso ahí, resulta confuso. En Perfil>Editar encuentras Desactivar mi cuenta temporalmente, pero con eso solo se oculta: en cuanto se vuelve a iniciar sesión, se activa de nuevo. Para eliminarla hay que ir a: www.instagram.com/accounts/remove/request/permanent/. Hay que explicar por qué se desea hacerlo e introducir la contraseña. Instagram advierte que los datos se borran inmediatamente y que si en el futuro se quiere crear otra cuenta, no podrá ser con el mismo nombre de usuario (para evitar que otra persona se pueda hacer pasar por quien eliminó la anterior).
  • Eliminar la cuenta de TikTok. Se consigue en la aplicación móvil, en el apartado “Administrar cuenta del perfil”. Se borrarán los vídeos, pero no la información que no esté guardada en la cuenta, como los mensajes de chat: estos aún podrá leerlos quien los recibió.
  • Eliminar la cuenta de WhatsApp. Lo pone fácil: solo hay que ir a Configuración>Cuenta>Eliminar mi cuenta e introducir el número de teléfono móvil. Se borrará no solo la cuenta, también el historial de mensajes, los grupos y la copia de seguridad de Google Drive, aunque pueden transcurrir hasta 90 días.
  • Eliminar la cuenta de Facebook. En Configuración y privacidad > Configuración > Tu información de Facebook > Desactivación y eliminación elige “Eliminar cuenta” y sigue los pasos para confirmar la acción. Tardará aún unos días en hacerse efectiva, y si en ese periodo se vuelve a iniciar sesión en la cuenta, la solicitud quedará cancelada. Una vez eliminada, no se puede recuperar. Si solo se desactiva, las personas no podrán ver la biografía ni buscar al usuario (aunque puede que se siga viendo alguna información, como los mensajes enviados) y podrá volverse a activar en cualquier momento.

10. Solicita a Google que retire contenido de sus servicios online

Google ha habilitado también opciones para reclamar que se retire contenido de sus servicios online, tales como YouTube, Google Maps, Google Photos, Blogger, Google Play…

La compañía advierte que la retirada del contenido se realizará “de acuerdo con las leyes aplicables” y que es necesario proporcionar “información completa para que podamos investigar su consulta”.

Tienes toda la información en su página de Ayuda Legal sobre cómo retirar contenido de Google.

11. Pide a Google que elimine información sobre ti en los resultados de búsqueda

También es posible pedir a Google que retire enlaces en sus resultados de búsqueda. Esto no implica que la información vaya a desaparecer de la web o red social en la que está alojada, simplemente, no figurará al buscarla en Google (para que que se elimine de una web determinada, hay que contactar con cada plataforma).

Google advierte que solo retirará de los resultados de búsqueda información personal que suponga un riesgo importante para robo de identidad, fraude financiero u otro tipo de daños. Por ejemplo, imágenes personales explícitas o íntimas no consentidas, pornografía falsa publicada sin consentimiento, información financiera, médica y de documentos de identificación nacional.

En la página de Ayuda de Búsqueda de Google puedes consultar cómo retirar información de Google.

12. Para contenido sexual o violento, recurre al Canal Prioritario de la Agencia Española de Protección de Datos

En el Canal Prioritario de la Agencia Española de Protección de Datos puedes solicitar que se retiren fotografías, vídeos o audios de contenido sexual, violento o que muestren actos de agresión publicados en Internet sin el consentimiento de las personas afectadas (de nacionalidad española o residentes en España), especialmente si se trata de menores de edad o de víctimas de violencia por razón de género. Pueden acudir a este canal tanto el afectado como cualquier persona que tenga conocimiento de la difusión de este tipo de contenidos.

La AEPD aclara que no puede ayudar en los casos en que la difusión se esté produciendo mediante servicios de mensajería instantánea (por ejemplo, Whatsapp o Telegram), ni por medio de correo electrónico. No obstante, en estos casos la AEPD sí está habilitada para iniciar un procedimiento sancionador contra quien difunda o replique este contenido utilizando estos medios.

13. En casos de suplantación de identidad, utiliza la Línea de Ayuda en Ciberseguridad 017 de INCIBE

La Línea de Ayuda en Ciberseguridad es el servicio nacional, gratuito y confidencial que ofrece INCIBE para ayudar a resolver los problemas de ciberseguridad que puedan surgir en el día a día, con asesoramiento técnico, psicosocial y legal: atiende no solo suplantaciones de identidad en redes sociales o por SMS, sino también casos de estafas, ciberacoso, phising o robos de cuentas de viodeojuegos.

Está disponible de 9 de la mañana a 9 de la noche, los 365 días del año, a través del teléfono 017, WhatsApp (900 116 117), Telegram (@INCIBE17) y formulario web.

14. Crea tus propios activos digitales

Gestionar tu identidad digital mediante la creación de activos propios es clave para una adecuada protección: así serás tú quien decida qué, cómo y por qué queda registrado sobre ti en la Red y qué imagen proyecta.

Eso incluye, por supuesto, configurar adecuadamente tus perfiles en redes sociales, además de cuidar lo que compartes y publicas, como ya se señaló antes.

Especialmente relevante es LinkedIn, por su carácter profesional y porque posiciona muy bien en Google: si tu perfil está adecuadamente configurado, al buscar tu nombre en Google tu página de LinkedIn aparecerá, probablemente, entre los tres primeros resultados. Para crear un buen perfil en LinkedIn es importante, entre otras cuestiones, personalizar la URL, elegir bien la foto, redactar extracto, completar experiencia y formación, detallar proyectos, logros y reconocimientos, revisar las aptitudes, construir una buena red de contactos y ser proactivo a la hora de compartir e interactuar con la red.

Los perfiles en redes sociales no son, sin embargo, sustitutos de un blog o web propia, en la que muestres tus conocimientos y capacidades. Con los perfiles en redes sociales, dependes de las condiciones y normas que otros (la plataforma tecnológica) impone: si quiere, puede cerrar o eliminar tu cuenta de un plumazo. Con tu blog o web, tú eres el dueño total de la plataforma digital a través de la que gestionas tu visibilidad.

Para crear y gestionar un blog (sin morir en el intento), tendrás que pararte primero a pensar en el nombre, definir un objetivo, registrar dominio y contratar hosting, elegir un diseño y planificar qué contenidos quieres compartir y cómo vas a maximizar la difusión. Ten en cuenta que no existe un único modelo de blog: cada uno debe buscar su camino, porque en ello reside la originalidad.

Finalmente, para proteger tu huella y tu identidad digital, conviene no perder de vista esta advertencia de Internet Society: «Todos los días, lo queramos o no, la mayoría de nosotros contribuye a la elaboración de un retrato de lo que somos en línea; un retrato que es probablemente más público de lo que nosotros suponemos. Por lo tanto, lo que importa es que sepas qué tipo de huella estás dejando, y cuáles pueden ser los posibles efectos».

¿Somos conscientes de la importancia de proteger la huella y la identidad digital? Me encantaría conocer tu opinión en los comentarios.

Foto: Adobe Stock

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2 Comentarios

  • Reply Horno Panadero - Expomaquinaria diciembre 23, 2021 at 3:59 am

    Vaya, magnifico post, sin duda uno de los mejores que he leido. Saludos

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