Redes sociales, niños y adolescentes: en busca del equilibrio

octubre 29, 2019
Niños y redes sociales
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Corría 2001 cuando Marc Prensky escribió un artículo en la revista On the Horizon en el que explicaba cómo habían cambiado las actitudes y los hábitos de los estudiantes en la última década a raíz de la introducción masiva de la nuevas tecnologías. Acuñó entonces un término, nativos digitales, para distinguir a los nacidos en plena introducción de estas tecnologías de quienes habían debido adoptarlas en la edad adulta, los inmigrantes digitales.

La expresión «nativo digital» rápidamente asimiló que por el mero hecho de nacer rodeado de tecnología, se aprendía a utilizarla. De forma natural e innata. Y de la manera más adecuada.

Craso error.

Nacer rodeado de tecnología no implica que se sepa utilizar

Como ya expliqué en 2016 en mi post Los nativos digitales no nacen, se hacen, nacer rodeado de tecnología, aprender de forma intuitiva cómo pulsar un botón, hacer clic o deslizar el dedo sobre una pantalla no implica que se conozcan las consecuencias, ni que se sepa cómo procesar la información, ni que se esté prevenido ante los riesgos, ni tampoco que se descubra cómo aprovechar todo el potencial y las oportunidades que proporciona.

Del mismo modo que tener un libro en las manos no sirve de nada si no te han enseñado a leer, ni descifrar las palabras de un texto vale de algo si no se comprende ni se sabe interpretar. Y ya puestos a leer y asimilar, nada tiene que ver El Quijote de Miguel de Cervantes con Mein Kampf de Adolf Hitler.

Y sin embargo, niños y adolescentes acceden a contenidos digitales de todo tipo, se conectan a internet, utilizan dispositivos móviles, descargan y consultan aplicaciones, abren perfiles en redes sociales, juegan online y en red, chatean, comparten imágenes y vídeos, publican contenidos propios… y todo ello, a edades cada vez más tempranas.

Conectados a internet y móvil

En España, la edad media en la que los niños comienzan a utilizar internet de forma regular se sitúa en los siete años. A los diez años, uno de cada cuatro niños tiene teléfono móvil, según datos del Instituto Nacional de Estadística (que no proporciona información para edades inferiores). A partir de esa edad, la progresión es exponencial: el porcentaje sube casi al 40 % cuando cumplen 11 años y al llegar a los 13 años, el 84 % se ha hecho con un móvil.

Hablamos, por supuesto, de dispositivo propio, porque el acceso al del padre o la madre comienza mucho, muchísimo antes. Puerta abierta a contenidos digitales y aplicaciones de todo tipo.

Redes sociales, cada vez más pronto

Entre ellas, apps de redes sociales: conectarse a ellas es práctica habitual entre los chavales. De hecho, el 40 % de los niños y niñas españoles de entre nueve y 13 años tiene un perfil propio en al menos una red social, según el informe «Riesgos y seguridad en internet: los menores españoles en el contexto europeo» elaborado por EU Kids Online.

Una precocidad que otros estudios sitúan en edades aún más tempranas. El informe «Menores e internet: la asignatura pendiente de los padres españoles», elaborado por la plataforma de seguridad Qustodio, revela que el 4 % de los niños españoles entre cinco y ocho años utiliza Instagram, porcentaje que sube al 49 % entre los 12 y los 14 años.

Y eso a pesar de que a Instagram le ha salido en los últimos tiempos un potente competidor: la cuarta aplicación móvil más descargada en España en 2019 (solo por detrás de WhatsApp, Facebook Messenger e Instagram) fue TikTok, red social poblada principalmente por niños y adolescentes que acumula más de 800 millones de usuarios en todo el mundo. Basta con entrar en el patio de un colegio de Primaria para comprobar su popularidad.

Los límites de edad en redes sociales

Todo ello, aunque que en teoría la edad mínima para abrir un perfil en una red social es 13 años: esa es la edad establecida por Twitter, TikTok y Snapchat, las más laxas en esta limitación. Facebook e Instagram lo fijan en 14 años, y WhatsApp fue noticia en agosto de 2019 por subir la edad mínima a los 16 años. Por medio están las legislaciones europeas y nacionales y las restricciones que imponen al tratamiento de datos personales de menores de edad.

Pero la realidad es que mentir en la edad para abrir perfil es una red social es tremendamente sencillo: no se exige acreditar la fecha de nacimiento. Y que a mayor volumen de usuarios, mayor posibilidad de ingresos por publicidad obtienen las plataformas sociales, lo que resta alicientes para el control… A menos, claro está, que las multas comiencen a llegar: en marzo de 2019 la Federal Trade Commission de Estados Unidos sancionó con 5,7 millones de dólares a TikTok por recopilar información sobre menores de 13 años. La mayor multa de la FTC por cuestiones de privacidad, hasta esa fecha.

Privacidad versus popularidad

La privacidad, o más bien la necesidad de protegerla, es solo uno de los peligros que acechan a los menores en redes sociales: en un entorno y a una edad en la que se busca activamente la interrelación, la notoriedad, la popularidad, sentirse parte de un grupo, la aceptación del otro y el reconocimiento social como vía de autoafirmación, se corre el riesgo de priorizar el like en detrimento de la exposición personal. En la mayoría de los casos, de manera inconsciente, por falta de sensibilización ante las consecuencias o directamente por desconocimiento: el 55 % de los menores españoles no sabe cómo cambiar la configuración de privacidad en sus perfiles de redes sociales, y el 9 % publica en ellas información como el número de teléfono o la dirección de su domicilio, según el informe de EU Kids Online.

Y en esta partida, también los progenitores juegan, a veces sin saberlo, cartas en contra de sus retoños: la empresa de seguridad informática AVG realizó encuestas a 2000 padres en diez países del mundo y descubrió que el 81 % de los bebés, niños y niñas menores de dos años contaba ya con imágenes publicadas en redes sociales… porque eran sus padres quienes las habían compartido, en muchos casos incluso antes del parto, con ecografías prenatales. Es lo que se ha denominado sharenting, unión de los conceptos «compartir» y «paternidad» (share y parenting, en inglés).

Huella digital temprana y riesgos asociados

Se empieza a dibujar así una huella digital y a configurar la identidad online en un periodo en el que la propia personalidad está aún en construcción y, lo que es más relevante, con consecuencias y legado imprevisibles. Lo que se publica en una red social o se comparte en un chat del móvil no solo no desaparece, sino que se puede redifundir, multiplicar, viralizar y expandir hasta límites insospechados. Da igual que el perfil tenga activadas las funciones de privacidad. Basta con sacar pantallazo y redistribuir.

Y la conexión deriva en vulnerabilidad. Ciberbullying, grooming, sexting son términos anglosajones que resumen en una palabra, respectivamente, el riesgo de sufrir acoso escolar a través de redes sociales, abusos o agresiones sexuales por parte de adultos que se hacen pasar por menores en redes sociales para engatusar a sus víctimas y la propagación online de fotos íntimas (que a menudo se inicia mediante un envío voluntario e individual que deviene en difusión masiva, como venganza). Siete de cada diez jóvenes en España han sufrido algún tipo de violencia online durante su infancia, principalmente a través de redes sociales, según el informe «Violencia viral» de Save the Children.

En esta escalada de alarmismo, atiza el fuego la desconfianza que desde 2018 cunde en torno a las compañías de redes sociales por el tratamiento que realizan de los datos personales y su capacidad para albergar y alentar mensajes de odio, difundir noticias falsas y bulos, manipular opiniones y tergiversar percepciones. Si los adultos no son inmunes a ello, ¿cómo pretender que lo sean los menores?

El aprendizaje continuo, crucial

Y sin embargo, no podemos olvidar el entorno en el que vivimos, un entorno en el que las revoluciones tecnológicas se suceden de forma acelerada, y en la que el big data, la automatización, la inteligencia artificial, la robótica y el internet de las cosas representan un reto aún mayor. En este contexto de cambio tecnológico constante, se vuelve crucial el aprendizaje continuo y el desarrollo permanente de nuevas habilidades. Los nativos digitales no nacen: los nativos digitales se hacen, porque solo mediante la incesante adquisición de competencias se puede digerir el trepidante ritmo de la evolución tecnológica. Una adquisición de competencias y habilidades sin prácticamente edad de inicio… ni de fin.

Pero para que este aprendizaje sea ordenado y coherente desde la primera etapa, es esencial la educación en todos los ámbitos y niveles: en el entorno familiar, en la escuela, desde la infancia, en un proceso de acompañamiento y supervisión activa, gradual y responsable. Porque la tecnología, internet, los móviles, las redes sociales, no son buenas o malas per se. Lo es el uso que se haga de ellas. Y a usarlas, se debe aprender.

Educar a los futuros ciudadanos digitales

Se trata de educar para que los niños y adolescentes de hoy sean ciudadanos digitales del mañana capaces de utilizar internet, redes sociales y demás tecnologías de manera productiva, segura y creativa. Pero es esencial guiarles para que usen los medios tecnológicos con sentido común y pensamiento crítico: que desde pequeños tengan claro que no todo lo que se puede decir y hacer en redes sociales es ni mucho menos correcto ni conveniente, que determinados contenidos no deberían ser ni producidos, ni consumidos, ni difundidos. Que reconozcan que no todo lo que circula por las pantallas es real ni cierto, que interioricen que es recomendable contrastar, indagar, cuestionar, verificar y, llegado el caso, preguntar, consultar, pedir ayuda. Que no acepten como válido todo lo que entra en la aplicación de mensajería, que identifiquen, rechacen y bloqueen lo que puede resultar perjudicial.

Para eso, claro está, es preciso educar en valores. Y eso no viene en el manual de instrucciones del móvil, ni en los «términos y condiciones de uso» de la red social.

La importancia de dar ejemplo

Importa también enseñarles desde el principio a organizar tiempos de acceso a las tecnologías, a tomar conciencia de la dedicación que se otorga a cada actividad, a marcar pausas y límites temporales. Imposible conseguirlo si el adulto no da ejemplo, para empezar: tres de cada cuatro españoles (78 %) sugieren que los padres son mal referente porque pasan demasiado tiempo online, y cuatro de cada diez (41 %) admiten que les han «regañado» sus propios hijos por este comportamiento.

En un entorno, el de las redes sociales, en el que cotizan al alza el Me gusta y el número de seguidores como medida de popularidad y aceptación social, es clave también fomentar la autoestima para que ésta no dependa ni de un algoritmo, ni mucho menos de los demás. Mostrar que la aparente barrera entre lo físico y lo virtual no es tal, que en el entorno online rigen las mismas normas que en el offline, que las redes sociales no son un mundo aparte ni diferente, que las acciones en redes tienen su traslación delante y detrás de la pantalla. 

Todo ello será difícil si primero no entendemos qué buscan los niños y adolescentes, nuestros hijos, en las redes sociales, y cómo funciona este ecosistema digital.

Y tú, ¿qué opinas?

Gracias a Freepik por la imagen de portada

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8 Comentarios

  • Reply aratz noviembre 11, 2019 at 8:53 am

    Digno de difundir (Aratz Crareño Perez)

  • Reply Teresita Bouvier noviembre 12, 2019 at 3:43 pm

    Información sobre redes sociales

    • Reply María Lázaro noviembre 12, 2019 at 9:58 pm

      Así es Teresita! Gracias por visitar mi blog!

  • Reply Core Business JG noviembre 16, 2019 at 9:39 pm

    Las redes sociales pueden ser excelentes sin son usadas de forma correcta. Agradezco tu aporte, mencionas un tema interesante.
    Saludos.

  • Reply Antonio noviembre 28, 2019 at 7:32 am

    Es de agradecer tu esfuerzo por mantenernos informados de temas tan interesantes y bien fundamentados.

    • Reply María Lázaro diciembre 2, 2019 at 10:47 pm

      ¡¡Muchas gracias a ti por leerme!!! Un abrazo

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